Conflictos entre conductor de vehículo de motor o ciclomotor y peatón.


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La mejor posición del conductor de un vehículo en la circulación frente a la lógica debilidad del peatón en este conflicto de situaciones hace que se traslade la carga probatoria siempre al conductor cuando se pretende alegar la culpa exclusiva o la concurrencia de culpas. Así: RINBER ABOGADOS

a) El art. 1 RDLeg. 8/2004, de 29 octubre consagra el principio de responsabilidad cuasiobjetiva, lo que quiere decir que cuando se alega la excepción de culpa exclusiva de la víctima, se requiere, por parte de quien la opone, la prueba rigurosa que demuestre, sin duda alguna y con toda evidencia, que sólo y únicamente la conducta del perjudicado ha sido la determinante del resultado dañoso, sin que exista la más mínima participación reprochable en la producción de los hechos en el conductor asegurado, no siendo suficiente la observancia de disposiciones legales o circular conforme lo previsto en el Código de Circulación, sino que es preciso acreditar que el agente actuó como elemento pasivo de la relación de causalidad, ya que por mínima que sea la posibilidad del evento, no se demuestra que se han adoptado todas las precauciones o cautelasAAP Tarragona, sec. 3ª, de 29 julio 2005, rec. 506/2004.

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En este punto se aplican las siguientes reglas bajo la pregunta de ¿qué debemos entender por culpa exclusiva de la víctima? ¿Cualquier imprudencia de esta exoneraría sin más al conductor del siniestro?: RINBER ABOGADOS. ABOGADOS ACCIDENTE DE TRÁFICO.

La constatación del daño significa que no prestó la atención requerida.

Esta máxima se acentúa en materia de circulación, donde «ex lege» y con la finalidad de protección a ultranza de la víctima se requiere que acredite, que el siniestro se produjo por culpa única y exclusiva de la víctima. RINBER ABOGADOS

Nos encontramos en parámetros próximos a la denominada responsabilidad objetiva, que exige que en la producción del siniestro no intervenga atisbo de culpa del causante, no bastando que conste la probanza de que este último adopto cuantas medidas precautorias le resultaban exigibles, o que en la conducta o actuar de la víctima se apreciaran groseras infracciones, sino es preciso también que concurra acumulativamente un plus de actividad imprudente o negligente, de carácter absoluto o excluyente, que se configura por la absorción total de la culpa de la víctima. RINBER ABOGADOS

El concepto de culpa exclusiva de la víctima está condicionado no sólo por la total ausencia de culpa o responsabilidad por parte del agente, sino también a la adopción de la maniobra más oportuna para evitar o aminorar el peligro causado por el imprudente comportamiento ajenoSAP Badajoz, sec. 3ª, de 30 junio 2006, rec. 227/2006 EDJ2006/270356 .

. RINBER ABOGADOS. EXPERTOS EN ACCIDENTE DE TRÁFICO.

b) El párr. 4 del art. 1 RDLeg. 8/2004 hace referencia a la concurrencia de culpas en los casos de concurrencia de negligencia del conductor y perjudicado facultando a los tribunales para moderar la responsabilidad. Para ello, el precepto señala que el margen de moderación se centrará en el análisis que debe realizar el juzgador de las circunstancias concurrentes, de tal manera que será preciso efectuar un esfuerzo de fijación de porcentajes en relación al grado de culpa que ha tenido cada uno de los participantes en el accidente, o en el resultado final lesivoSAP Badajoz, Sección 2ª, de 28 diciembre 2006, rec. 870/2006 EDJ2006/375884 : “Se trata del alcance de un peatón por un vehículo que esta dando marcha atrás para aparcar en la plaza de una determinada localidad. En principio la responsabilidad en lo sucedido debe ser atribuida al conductor del automóvil. Pero acontece que el peatón atraviesa la calzada en un punto donde no existe paso de peatones, dándose la circunstancia de que en la plaza en cuestión existen diversos pasos de esta clase. Debió el peatón haber hecho uso de alguno de ellos y no atravesar la vía pública por donde le vino en gana. De haberlo hecho así no se habría producido el accidente. Por ello la atribución de responsabilidad por el 20% en lo sucedido por parte de la juzgadora a quo debe ser mantenida.”

; por ejemplo, en los casos de agravación de las lesiones de un ciclista por no llevar casco y circular por una vía. En estos casos se fijarán los porcentajes sobre la cantidad resultante tras la aplicación de las cifras fijadas en el baremo. En el mismo sentido, el art. 556,3, núm. 3 LEC admite como causa de oposición a la ejecución del título ejecutivo del automóvil la concurrencia de culpas. (Ver art. 17 RD 8/2004). RINBER ABOGADOS.

c) Recordemos que en estos casos es preciso que comparezcan en el plenario los agentes de la autoridad(10)SAP Alicante, sec. 5ª, de 22 marzo 2006 EDJ2006/282404 : “El atestado policial, ratificado en juicio por los agentes que lo instruyeron, y que si bien no presenciaron el accidente llegaron al lugar del atropello breves momentos de ocurrir éste, cuando la lesionada se encontraba aún en el suelo y el vehículo a 1 ó 2 metros detenido. De la inspección ocular, y no sólo de la declaración de la conductora del vehículo, comprobaron que la lesionada había sido arrastrada como consecuencia del atropello, y que no había huellas de frenada del vehículo causante del mismo, que circulaba a escasa velocidad como así se justifica por los escasos daños materiales (pequeño golpe en el capó delantero), llegando a la conclusión que la peatona no cruza la calzada por el paso de peatones, sino con anterioridad a unos dos metros de éste.”

 que intervinieron en la redacción del atestado al objeto de ratificarse en las conclusiones fijadas en el informe final y responder a las preguntas de las partes ante la inmediación judicial respecto a la forma en que se desarrolló el accidente.

d) Suele ser causa habitual de accidentes la del atropello de peatones en cruces regulados por señal semafórica. En estos casos, si el atropello se produce por atravesar el peatón en fase roja para él y verde para el conductor la cuasi objetivización de la responsabilidad hace que sea carga del conductor demostrar su preferencia de paso, lo que en estos casos tiene especiales dificultades a no concurrir con prueba de testigos que estuvieran presentes en el momento del accidenteAAP Las Palmas, sec. 5ª, de 20 febrero 2006 EDJ2006/41999 : “En el ámbito de la jurisdicción civil y de la responsabilidad civil por hechos de la circulación cubiertos por seguro obligatorio es el peatón atropellado quien se beneficia de la presunción iuris tantum de culpa cuasi objetiva del conductor a quien corresponde por entero desvirtuarla, de modo que al no haber sido despejada la incógnita con la prueba indubitada advertimos que no hay demostración plena de que el peatón cruzara en rojo“.

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En estos casos de paso de cebra regulados con semáforo el peatón será siempre responsable si lo atraviesa estando en fase roja para él, sean cuales fueran las circunstancias de la circulación y sin entrar a valorar si el conductor tuvo ocasión o tiempo de evitar el accidente. Así lo señala el AAP Valladolid, sec. 3ª, de 25 abril 2006, rec. 123/2006, que apunta que: “El hecho de que la víctima estuviera cruzando a través de un paso de peatones, en nada desvirtúa lo antedicho ya que dicho paso se encontraba debidamente regulado mediante un semáforo que en ese momento emitía luz roja para el peatón y verde para el vehículo autocar, por consiguiente, estaba totalmente prohibido que el peatón cruzara la calzada y era el autocar el que tenía paso libre para circular, no siendo normalmente previsible para su conductor la presencia de ningún peatón sobre dicho lugar.”

e) El hecho de que el peatón cruce una vía por lugar inadecuado no determina por sí mismo la concurrencia de la culpa exclusiva de la víctima, sino que debe valorarse si el conductor del vehículo de motor o ciclomotor tuvo opción de evitar el atropello mediante la adopción de una especial diligencia. Así, el TS señala en S de 27 enero 2005 “El cruce de la calzada lo llevó a cabo el lesionado atravesando por completo el carril derecho, por lugar no habilitado al no existir señal o autorización peatonal alguna para ello y de este modo se presentó de modo sorpresivo ante el taxi, lo que obligó al conductor a hacer la maniobra de esquivamiento que pudo, sin lograr no obstante evitar por ello el atropello, dejando una huella de frenado en la calzada de seis metros.”

que “En estas cuestiones de invasión en las carreteras por los peatones para cruzarlas, no se atribuye según la jurisprudencia responsabilidad al conductor de modo genérico y menos automático, sino atendiendo a las circunstancias concurrentes en cada caso o para poder apreciar la posibilidad de concurrencia de culpas, lo que suele suceder cuando el peatón es avistado con tiempo y un conductor medianamente diligente y atento puede detener o desviar el vehículo y evitar el atropello“. Por ello, habrá que comprobar mediante el oportuno atestado la velocidad a la que circulaba el conductor y el máximo permitido en la vía, la anchura de la misma, el lugar en el que se produce el accidente, etc. En este último punto hay que significar que si el peatón ya se ha introducido en la vía y el conductor respeta la velocidad se entiende que si se adoptan las medidas de diligencia en la conducción mínimas debería estar en disposición de evitar el accidente. Por ello, es importante el punto del choque, así como circunstancias como la luminosidad de la vía, condiciones climatológicas, etc.Un ejemplo de lo expuesto lo tenemos en la SAP A Coruña, sec. 5ª, de 4 abril 2003 EDJ2003/109800  en la que pese a atravesar el peatón la vía por lugar no adecuado se constata y declara probado que el conductor pudo evitar el accidente: “El carril por el que circulaba el automóvil tiene una anchura de 3,50 m y un arcén de 1,20; dicho vehículo circulaba a una velocidad aproximada a la establecida de 50 km./hora (=14 m/seg); el peatón no se adentró en la calzada corriendo, por lo que su velocidad (no ha de olvidarse de que su edad era de 77 años) no podía ser superior a los 5 km/hora (1,4 m/seg), es decir, como máximo, la décima parte de aquélla; y el automóvil dejó marcada sobre la calzada una huella de frenada de 7,20 m. De todo ello resulta que el conductor tuvo que haber divisado al peatón a una distancia de unos veinte metros, contando el tiempo de reacción necesario para accionar el freno, lo que supone que éste se hallaba en el carril izquierdo bastante próximo a la línea central, quedando dentro del haz luminoso del automóvil, aun con las luces de cruce, por lo que su conductor dispuso de un tiempo, breve desde luego, para, además de accionar el sistema de frenado, desviarse hacia la derecha, ya que tenía espacio suficiente, pero lo único que consiguió fue un leve desvío de 30 cm en un recorrido de 7 m, que resultó ineficaz para eludir el alcance. El exceso de confianza o una cierta distracción del conductor hacen decaer la culpa exclusiva de la víctima, pues no se adoptaron al máximo las medidas de precaución para evitar el siniestro, estimándose que los porcentajes de culpa deben establecerse en un 60 % para el peatón y un 40 % para el conductor.”

Ahora bien, esta sentencia también que la evolución de objetivización de la responsabilidad extracontractual no ha llegado a presentar caracteres absolutos para la exclusión por completo y sin más del básico principio de responsabilidad por culpa que establece el CC y tratándose de accidentes de circulación no se puede tampoco prescindir del factor culpabilístico aunque fuese mínimo, por lo que es precisa que concurra voluntariedad más o menos inmediata al hecho productor del daño, lo que impide caer en una automática responsabilidad por el mero resultado. Así, en el caso de la citada sentencia del TS se hace constar que el daño no surgió de actuación culposa alguna del conductor del automóvil, sino que tuvo su causa originaria, eficiente y exclusiva, en la conducta del peatón que provocó así el accidente por su irreflexivo comportamiento, al no haber observado las normas elementales de precaución para acceder y cruzar la carretera, excluyéndose por completo la concurrencia de toda culpa ajena. RINBER ABOGADOS.

EN RINBER ABOGADOS, SOMOS ESPECIALISTAS EN OBTENER MÁXIMA INDEMNIZACIÓN COMO CONSECUENCIA DE UN ACCIDENTE DE TRÁFICO.

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